12 de junio de 2008

This is the end,

Siempre que algo termina nos lamentamos: lo agridulce, lo bipolar, las dobles caras (o la cara y la cruz) de una vida que no elegimos. Tememos irremediablemente y admitámoslo ya, de una vez por todas, la llegada de ese punto final.
No sé si mañana, cuando el despertador vuelva a sonar de ese modo tan molesto, decida destriparlo y robarle las pilas sin piedad alguna. Tal vez después elija dormir para siempre en lugar de enfrentarme a necios unidireccionales que tan solo saben aquello que sus ojos les enseñan.
No sé si al volver a verte se nos romperá el cielo en dos mitades y cuando tú estés de noche yo aún estaré atardeciendo. No lo sé, ¿sabes? A veces incluso pienso que mañana, al recordar ese momento una vez más, decida comprarme una Vespa azul y fugarme con quien sea a cualquier otra parte.
En realidad sé que no tiene tanta importancia. Es más, conocí a un chico, hace ya tiempo, que decía que lo suyo era empezar por los finales. Pensé siempre que estaba loco hasta que me di cuenta de que cada comienzo es un final. Y viceversa.
Y además tampoco sé, ni siquiera logro imaginarlo, qué sería de nosotros sin los finales. ¿Acaso arriesgaríamos, viviríamos, amaríamos o nos entregaríamos si estos no existiesen? ¿Moriríamos por amor si supiésemos que una eternidad para enmendar errores y juntar mitades nos esperase todavía?
No lo creo, ¿sabes? Una maga dijo una vez que el frío existe para que sepamos apreciar el calor. Lo mismo pasa con los finales. ¿O crees que si no tuviésemos la palabra final, serviría de algo hablar de un principio? El valor de una palabra se reduce a números negativos cuando desconocemos su análoga, ¿no te parece?

5 comentarios:

La niña sin sombra dijo...

Alba:

Sabes que yo soy de esas que no saben hacer principios, una vez dijiste que me ayudarías a empezar, te acucerdas?
bien, pues he empezado de nuevo, en un sitio entre las nubes y quiero que me acompañes yo te agrego espero que no seas vaga y también me agregues a mí :P
muchas gracias querida principios y finales, grcaias y un mua grande (:

L. dijo...

Aunque en muchas ocasiones no todo sea cara o cruz. ¿Qué hacemos cuando la moneda cae de canto?

Ene de Nadie, de Nunca dijo...

"No sé si al volver a verte se nos romperá el cielo en dos mitades y cuando tú estés de noche yo aún estaré atardeciendo."

a ningún lugar en una Vespa roja, ¿te apetece? :)

Tresístole. dijo...

Siempre puedes esperar a que haya un eclipse.

Eterna dijo...

Y es que el final da intensidad a la historia al completo.