23 de noviembre de 2008

Volver

No me busques en noviembre, voy a jugar al parchís de madrugada y a hacer pasteles de chocolate los domingos. Y a correr y recorrer la ciudad, en busca de esa pequeña tienda de antigüedades que llevo buscando tanto tiempo. Y tú gritarás y yo ya me habré ido. Y a Pinocho le crecerá la nariz de decir que me quisiste tanto.Oye, duérmete; no me esperes levantado. Mañana tengo cita con el médico y parece serio; el diagnóstico del mes pasado fueron un corazón roto y cuatro dioptrías. Y yo, en este noviembre, sólo pienso en escribir el libro que te había prometido el fin de semana en la playa: “Una historia larga de encuentros breves”. Pintaba bonito. Pero no pudo ser.Como Roma y tu sonrisa en mi cuello. Como aquella peregrinación que me prometiste por tu espalda. O los ojos curiosos que esperaban ver algo que valiese la pena.Yo me voy a quedar aquí, escondida, al menos hasta que a ti te siga dando por escribirle canciones tristes a aquel amor de verano. No te costará encontrarme porque estoy detrás de la cortina del salón, esa que no ocultaría ni a Marianela, la mosca azul que vivió en casa un verano entero. Te he dejado la cena en la nevera. Mi corazón todavía está en el taller porque la pieza que faltaba tenían que mandarla de Suíza. Recuerda que si llama Manolo tienes que decirle que llame en diciembre y que ya iré yo a recogerlo. Y bueno… ¿de qué hablaba? Ah, si, de Marianela. No volvió después de aquel agosto.O quizá sí, el caso es que hubo algo que me hizo saltar de los días sin horas de agosto a las noches perpetuas y frías. No sé, de momento voy a comprarme una de esas magdalenas tan ricas que vendían en el súper de enfrente. Y mañana… talvez llame Manolo, el del taller, y yo finja como siempre que “hoy no estoy en casa”.

8 comentarios:

tu risa es espectáculo dijo...

quiero ir contigo. donde sea.
verás como Marianela viene a darnos la tabarra.

Natalia dijo...

yo quiero un safari por tu espalda.

Didac Udagoien dijo...

¿y cuando llegue Diciembre
y el otoño nos grite que se va?.

La niña sin sombra dijo...

“Una historia larga de encuentros breves”. Muchas veces son las mejores :)

la niña perdida dijo...

qué bien que hayas vuelto porque tenía miedo de haberte encontrado demasiado tarde.
tengo que decirte que me en.can.ta tu blog.me gusta demasiado.

:)

La niña perdida dijo...

y que casualidad que recordaras el cine Gaumont.muy poquita gente mira hacia arriba.

Cocoladas dijo...

Niña pequitas, ¿cómo estás bonita?
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Qué relato más frío, y otoñal. Sabe a tristezas un poco.
¿Estás bien bonita?

la niña perdida dijo...

las nubes son geniales.con todas las formas.yo aún no he visto ninguna con forma de dinosaurio.todo llegará.

:)