25 de noviembre de 2012

noctilucas

Le dije: me gustan los recuerdos
y me contó una historia
de cuando niño en su casa de verano.
Y me habló de un Mégane lleno de polvo
y de un tenor 
a medianoche.

A veces sólo hacen falta 12 segundos para tropezarse.

O uno 
para encontrar el camino.